La Graduación, el Aeropuerto de Alicante, El Caribe Mix y Papicho.

(Toda La Culpa Fue de Paul McCartney V)

 

Conseguí graduarme a duras peras, la ceremonia fue algo extraño, el segundo de la clase soltó un discurso en el que no se entendía una mierda,yo esperaba algo alentador, algo rebelde,épico, que diera esperanzas a la raza humana, un speech a lo señor Keating en “El  Club de Los Poetas Muertos” o a modo de Al Pacino en “Esencia de Mujer“, con todos coreando al unísono “Oh Capitán, mi Capitán!!” sobre aquellas mesas de cocktail,pero nada de eso ocurrió, fue otro de mis Walter Mittys.

Ferdinando se quedo ahí, soltando frases copiadas al pie de la letra de la enciclopedia Espasa del salón de su casa y de obsesenciademujeroletos libros de Tom Peters, incluido el acople clásico del micrófono previo al discurso, hizo  las delicias de los profesores y del Pequeño Ruiseñor que le miraban con orgullo y satisfacción, había togas, birretes, birritas, vodka con limón, padres y también madres.

Casi siempre íbamos en cercanías a aquella universidad , algunos de mis compañeros con 19 años ya leían el Expansión o veían el canal Bloomberg, les daba un aire interesante e intelectual, sólo les faltaba la pipa y el traje de raya diplomática,hablaban de la subida del crudo y de la bajada de pantalones , yo sin embargo prefería disfrutar en el W.C. de la revista  Fotogramas o del fabuloso Imágenes de Actualidad, muchos de ellos aspiraban a ser como Michael Douglas en Wall Street y otros como la erudita de la clase prodigaban su admiración por Mario Conde, se tomaban muy a “pechos” aquella carrera, como si les fuera la vida en ello,sufrían realmente, es curioso como los que obtuvieron mejores calificaciones a largo plazo no han  gozado de las carreras más brillantes.

 

Vi que aquello de las empresariales no era mi minino, quiero decir, mi destino, así que a través de una rundevilrunempresa de trabajo temporal las autoridades aeroportuarias de la ciudad de Alicante decidieron ofrecerme “Un Buen Trabajo!” ( léase con acento de Forrest Gump), coincidió con la salida al mercado del nuevo álbum de Paul “Run devil Run” que contenía clásicos versionados del rock and roll de los años 50.

Trabajaba en la tienda de discos del aeropuerto del Altet, las chicas de la cafetería cuidaban de mi, me inyectaban grandes dosis de zumo de naranja en vena y me introducían chocolatinas por vía oral para aliviar aquellas tremendas resacas que sufría,siempre trataban de avisarme si venía algún cliente y yo me hallaba durmiendo sobre el mostrador,a veces me sentaba a pegar una cabezadita en las puertas de embarque apoyado sobre el hombro de algún pasajero despistado, mientras tanto, las dependientas del Duty Free se encargaban de rociarme con múltiples colonias y  untaban el Biotherm sobre mi cara a brochazos para disimular el olor a Ballantines con Cola y aquellas ojeras de San Juan.

Pasaba los días en el aeropuerto y las noches en un pub de la ciudad llamado Cherokee donde siempre acababa haciendo el baile de los Ewoks (el famoso Yub Nub) junto a otros freakis de mi estirpe sobre la barra de aquel mítico garito a las 5 de la madrugada, allí estaba yo, pegando botes totalmente asilvestrado y poseído, fuera de mi, como si no hubiera un mañana.

Los peores días en aquel ir y venir de aeronaves eran los martes y  sábados ya que había vuelos charter, todos los viajeros, especialmente los ingleses, venían en manada, a lo Jumanji  pero en versión nata-fresa ,la encargada de la tienda me obligabaguiriquemado a poner “flamenquito del güeno“, ella bailaba plumero en mano a ritmo de José El Francés y yo sudaba la resaca a goterones al tiempo que  intentaba de manera desafortunada seguirle el paso con  movimientos torpes e inconexos mientras aquella pachanga me destrozaba el alma ,todo este espectáculo grotesco se mezclaba  con el mediocre aire acondicionado del recinto y el olor a playa de los nativos del Reino Unido,God Save The Queen!.

El turisteo compraba discos a precios desorbitados en nuestra hermosa tienda de colores verdosos y bonitas melodías, vendíamos los CDs a estos peregrinos estacionales al módico precio de 31€ con dos cojones y un palito, las series medias que incluían discos de Paco de Lucia y que el proveedor nos ofrecía a 4€ las poníamos a un PvP de 21€ al grito de “esto! tipical Spanish!, bonito, ole ole flamenco” al más puro estilo Jose Luis López Vázquez en Benidorm y siguiendo unas tablas que para nosotros eran sagradas como las de Moisés, pero sin mandamientos.

Me encargaba de hacer los pedidos semanales de discos a un distribuidor de Holanda  llamado Bertus, pedía lo que me gustaba o la música que me recomendaban los pasajeros de la puerta de embarque número 2,en esta época me pasaba 40 horas a la semana escuchando música en nuestro radiante establecimientcaribemix96o, descubrí las grandes discografías completas de Van Morrison, Bon Jovi, Nina Simone,Alan Menken, Patrick Bruel, Randy Newman,Sting, Tony Bennett, James Taylor y un largo etc, aunque nuestro top ventas era el Caribe Mix, esa joya de la música contemporánea  que incluía HITS como “El Tiburón”,”el Meneaito”, “A mover la Colita”,”Cachete, Pechito y Ombligo”, “El Mueve Mueve” o el gran clásico de las bodas, el “Follow The Leader”,  -Un paso isquierdo, Un paso derecha- sigo intentando descifrar lo que decía aquella enrevesada letra , nunca lo supimos, (“Jartar”,  “Jarwey”,  “Jartar” “palmás palmás” “I love Soka,me gusta Soka”) que coño es la Soka? que mierda es eso?, jodida canción, anda que no me has arruinado eventos sociales,en el Carrefour valía 18,95€ pero nosotros lo ofrecíamos por unos razonables 39€.

Después de un periodo de más de dos años en aquella tienda, Sony Music llamó para fichar a mi grupo de entonces, pero al final la cosa no pudo ser, así que lo vimos como una señal del Universo, hicimos el petate y nos fuimos en un camión de Demetrio a Madrid, 5 tiarrones de 25 años metidos en un piso de 57 metros cuadrados intentando la dificultosa empresa de conseguir vivir de la música, cuando llegamos a la capital sonaba “Pájaros Mojados” de Quique González en el destartalado Mercedes modelo Torrente de uno de los miembros de la banda.

Continuamente nos perdíamos en la M-30 y pasábamos las noches pegando vueltas a ese demetriocinturón de asfalto del que no había manera de salir, rediez!.

Tuvimos mala fortuna en la toma de decisiones, nuestro representante, al que apodábamos Papicho no ayudó demasiado,este acaudalado “manacher” tenía su centro de operaciones en un lugar remoto de la provincia de Alicante, era como el señor feudal de aquel paraje, con su castillo a lo Shrek en lo alto de la pedanía, enanitos , siervos leales y fuentes hermosas por doquier,lo primero que hizo fue llevarnos a un despacho de abogados artísticos en el centro de la capital que regentaban Boñigo y su amiga Felisa.

Estos dos letrados nos realizaron un cuestionario interminable con preguntas de relevancia máxima para unos jóvenes de corta edad entre las que destacaban “vosotros que opináis del fenómeno fan?“, el fenómeno fan? Pero que diantres era eso? si lo que queríamos era tocar!, yo me levanté de la silla, me abalancé sobre Boñigo y empecé a asestarle hostias a diestro y siniestro como John Cusack a Tim Robbins en “Alta Fidelidad“, le tiraba de la barba y acabé incrustándole un microondas en la cabeza mientras mis compañeros le sujetaban para que no escapara, pero de nuevo era todo una fantasía en mi cabeza,otro magnífico  Waltejohncusackr Mitty, ahí estábamos los cinco asintiendo con la cabeza como gilipollas a aquellos números uno.

Intentaron impresionarnos sentándonos en aquel imponente despacho madrileño y lo consiguieron, se aseguraron de que no moviéramos ficha sin consultarles cualquier  decisión que quisiéramos tomar, yo me sentía como Paco Martínez Soria en “La Ciudad No Es Para Mi“, me faltaban las gallinas y el botijo…

 

Escuchando “Short People” de Randy Newman