Toda La Culpa fue de Paul McCartney (I):

(De como la casualidad y un vinilo me llevaron a dedicarme a la profesión de músico)

Corría el año 84, yo contaba 8 años y vivía en Alicante con mi familia,en casa sonaban discos de jazz clásico ( Oscar Peterson, Art Tatum, Ella Fitzgerald), siempre a un volumen excesivamente alto para el vecindario pero no para mi padre, teníamos un residente  algo excéntrico en el séptimo piso que se dedicaba a tirar la basura desde su balcón porque le daba pereza coger el ascensor y bajar al contenedor,le gustaba el efecto paracaídas, a veces te sobresaltabas porque volvías del colegio y una enorme bolsa negra caía a tu lado, otras al hombre le costaba  subir a su casa y dormía bajo las escaleras de la portería y alguna vez le daba por golpear las puertas de todo el vecindario de la calle Alemania, vestía botas militares, llevaba la cabeza rapada y siempre iba de negro, debía tener algún problema de «nazimiento»….

Mí ídolo televisivo y musical en ese momento era Emilio Aragón, tenía un programa titulado «Ni En Vivo ni En Directo», un espacio de Sketches que emulaba el modelo americano de hacer tele, con una banda sonora que me parecía apoteósica…

Paul McCartney - Give My Regards to Broad Street

Portada de la película de Paul McCartney «Give My regards to Broad Street»

Mi madre llegó un día de diciembre muy disgustada a  casa porque había pedido en Galerías Preciados que le recomendaran un buen disco para regalarle a su sobrino (mi primo), y le vendieron Give My Regards to Broad Street de Paul McCartney, un disco que pertenecía a la banda sonora de la película del mismo nombre protagonizada por el propio Beatle.

Cuando mi primo recibió el regalo dijo muy enfadado » Qué coño es esto? Yo lo que quiero es el disco de Los Elegantes«, así que el vinilo volvió a mi casa y se quedó sobre el sofá del salón,yo miraba a Paul y Paul me miraba a mi,estuvimos así observándonos un par de días,a esa edad desconocía  la existencia de McCartney, había oído hablar de Los Beatles pero tampoco demasiado, lo que me ponía en ese momento era la banda sonora de Mike Post en el Equipo A, las entradillas de Bill Conti en Dinastía y  Falcon Crest (que era la hora en la que volvíamos al colegio), la canción de la serie Luz de Luna  y los acordes del tema principal de los osos Gummie los sábados por la tarde.

El vinilo contenía canciones de Paul en solitario y regrabaciones de algunos de los temas de los Beatles. Desde que lo puse quedé petrificado por eso que sonaba, y aunque no entendía el idioma, entendía la música, lo ponía unas 40 veces al día, mi madre estaba del Good Day Sunshine hasta los cojones,  creo que me metieron en el conservatorio sólo para descansar por las tardes de aquel sonido de pop inglés.

El recinto donde se enseñaba el noble arte del solfeo y sus derivados tenía algo decadente desde que entrabas por la puerta, era  viejuno y los techos parecían estar a kilómetros  del suelo, yo con 9 años no entendía ni las quintas , ni las cuartas, ni las ruedas ,ni el calderón ni la barca, pasaba el tiempo con libros de teoría rojos y naranjas que a día de hoy vuelvo a leer y sigo sin entender, y ese maldito Ars Solfandi (aun hay noches que sueño con aquel barbudo que salía en la portada, no sabría decir si era Platón, Aristóteles o el padre Abraham…).

En aquellas clases poner el dedo correcto estaba siempre por encima de dar la nota adecuada y  mi profesora Margarita siempre decía «con esas morcillas que tienes en las manos nunca vas a llegar a ningún lado«, maravillosa Margarita, siempre te recordaré,continuamente repetía » tu que quieres tocar? La paralítica?» Un chiste al que a día de hoy sigo sin verle la puta gracia. Yo le intenaba explicar lo que sentía escuchando a McCartney pero ella insistía, déjate de McCartneys y tócame la de Czerny, el estudio 26, y OJO CON LOS DEDOS!.

De la misma manera tuve un profesor particular llamado Florencio que siempre me alentó a seguir practicando y a creer en mis posibilidades,era una persona buena y paciente, dice la leyenda que Florencio acabó casándose con la hija de Margarita, eso es como la cuadratura del círculo maldita sea, un mundo extraño este en el que vivimos.

Me hacían tocar piezas a cuatro manos con un compañero llamado Lucas, era un chico disciplinado y callado que estudiaba muchas horas,recuerdo que se ponía muy erguido para tocar, a veces parecía que se iba a romper,  tocábamos piezas de Bela Bartok y el que fallaba siempre era yo, y Margarita insistía » tu tienes que ser como Lucas«, «Lucas si que lo hace bien«, «mira que recto se pone Lucas«,Lucas,Lucas,Lucas …. creo que por ese trauma en mi lóbulo frontal a día de hoy no puedo escuchar ninguna canción de Andy y Lucas ni ver ningún episodio en el que salga el pato Lucas, y por supuesto de pelucas ni hablemos….

Hasta luego Lucas

To Be Continued….