Capítulo X: El Custom Café, La madre de Los Goonies, Morita y Fast & Furious…

Alguien cercano al grupo nos recomendó que habláramos con Paquito M. el cual acababa de dejar su guatequetrabajo en una multinacional discográfica y ahora llevaba la programación de una nueva sala situada en La Plaza del Carmen de la capital llamada Custom Café.

Aquí si que se nos empezó a ir todo de las manos, cuesta abajo y sin frenos amigos,aquello cada vez se parecía más a  «El Guateque»  de Peter Sellers pero en la versión de Pop Español,el local era una especie de Hard Rock Café pero en versión castiza.

Los dueños eran un matrimonio de terratenientes que estaban intentando triunfar en la capital para dejarles una buena herencia a sus hijos, el marido se hacía llamar Papá Juan y se parecía a Sir Didymus el perro de Dentro del Laberinto que curiosamente montaba a otro perro en la película.

Creo que nunca escuché hablar a Papá Juan porque tenía un bigote tan imagefrondoso que no alcanzaba a verle los movimientos bucales,me hipnotizaba aquel mostacho digno del hombre forzudo del Circo Ringling,parecía que balbuceaba como el Mon Calamari de Star Wars.

Su mujer era la madre de Los Goonies o al menos así la llamábamos, joder,  se parecía increíblemente a Anne Ramsey la progenitora de los hermanos Fratelli en la película,los hijos de este pintoresco matrimonio eran un clon de Patachunta y Patachún los gemelos de Alicia en el País de las Maravillas,aquello  parecía una jodida película de Tim Burton, todo eran personajes por doquier.

Se intuía en el ambiente que allí se iban a montar unas zapatiestas muy gordas, lo teníamos claro,hicimos buenas migas con Paquito y todo su equipo desde el principio, nos programó nuestro primer concierto en la sala el 16 de abril de 2004.

El técnico de sonido era el insigne Noriyuki Morita más conocido en la industria musical española como el Jordi Hurtado del Rock and roll, nunca envejece, puedes ver una foto suya de ahora y otra de hace 20 años y no hay diferencias,es el Dorian Grey de la música sin discusión, adoptamos a Morita como técnico oficial del grupo, sacaba un sonido potente y compacto.

En esa época nos llamaron para que teloneáramos a una formación que Amplifierhabía hecho su agosto en los 80, la cita fue en una mítica sala de Madrid a la Ribera del Manzanares,el nombre de la banda era Molestia A Un Lado.

Morita le echó más de un par de huevos a la sartén y nos hizo sonar mejor que el grupo principal, quitó el limitador, lo metió a máxima potencia y el equipo de la sala terminó como el amplificador de Michael J Fox en Regreso Al Futuro, pero nos hizo parecer grandes y nosotros se lo agradecimos eternamente.

El Custom tenía un sótano donde se realizaban los conciertos con una capacidad aproximada para 90 personas, en los camerinos había taquillas, si dejabas algo allí podías dar por seguro que te iban a hacer un David Copperfield sin ir a Las Vegas,desaparecerían tus pertenencias al instante.

Cuando nuestras cosas se esfumaban sin explicación , nosotros lo compensábamos kármicamente dosequisllevándonos bolsas gigantes de pan de hamburguesa, latas de pepinillos o de piña en almíbar y botellas de cervezas de la insigne marca Dos Equis, aparcábamos la furgoneta de espaldas a la sala, y allí cargábamos como sacos aquellos deliciosos alimentos.

Una vez coincidió  mi cumpleaños con uno de nuestros conciertos en el Custom, dejé todos los regalos en aquellas taquillas, cuando acabó el show regresé a recogerlos y habían desaparecido para variar, por mis santos cojones tenía que averiguar quién se había llevado aquellos magníficos presentes, me quedé escondido hasta que cerraron el garito y descubrí unas escaleras que llevaban a pisos superiores y allí encontré una civilización de personajes que estaban durmiendo en cómodas camas agarrados a mis preciados obsequios.

Algunos eran camareros del local y otros okupas de pura cepa, pude imagerecuperar una colonia y un disco de Quique González que le quité a un individuo que se parecía a Hans Moleman (el Señor Topo de Los Simpson), pensé que no me vería…

Resulta que el Perro de dentro del Laberinto y la madre de los Goonies se habían comprado el edificio entero con la idea de montar un hotel y mientras conseguían los permisos  instalaron camas en los pisos superiores que eran un solar de piedras y sacos, hay que joderse,incluso les habían puesto confortables catres allí a algunos de los empleados.

Cada vez que terminábamos un concierto en aquella sala realizábamos una performance conocida por todos como «La Pasión de Jimmy» consistía en bebernos hasta el agua de los floreros, una vez hecho esto y con el cansancio acumulado y los sudores de aquel sótano que imageparecía la cocina del infierno me ponían un pie de micro a las espaldas entre brazo y brazo  tipo vía crucis y entonces todos me pegaban con los cinturones a modo de latigazos ante la atótina mirada del público asistente.

Era un acto poético psicomágico a lo Jodorowsky para redimirme por no haber seguido el camino establecido que dictaban los hermanos Maristas en mi querido Alicante,yo dramatizaba el show,me tiraba al suelo y me rebozaba con los restos de alcohol, las noches acababan al grito de «Una más y no podemos más» pero la verdad es que siempre podíamos más.

Cada vez que salíamos de aquella sala pasaban cosas, puede ser porque fueran las 6 de la mañana,o quizás tuviéramos la realidad distorsionada.

Una de tantas noches, Paquito M., el cantante del grupo y aquí un imageservidor abandonamos el local entre calores y copas, escuchamos como una especie de motor de coche revolucionado en el parking cercano al local, nos acercamos a ver que era aquella escandalera.

Un individuo de mediana edad que debía haberse tomado hasta  el gotelé de las paredes de su casa estaba metido en su coche y el descerebrao  intentaba salir por la entrada del parking con su BMW a los Fast and Furious envuelto en llamas  y sin tiquet.

El parking de la plaza del Carmen tiene forma de caracol, aquel hombre aceleraba con una mala hostia que eso no era normal y hacía derrapaje porque iba tan ciego que no había quitado ni el freno de mano,pero el coche se había atascado en sentido contrario y entre dos paredes.

Nosotros cogimos unos periódicos nos hicimos nuestras propias imagepañoletas y celebramos allí un encierro a lo San Fermín, ese coche echando humo con las ruedas a todo lo que daban y aquel hombre insultándonos intentando salir por la entrada porque se le habían hinchado las pelotas, el encargado del parking con las manos en la cabeza suplicándole que se dirigiera a la salida, y aquel coche a escape libre que no iba ni p’alante ni p’atrás.

Nuestro cantante le increpaba, «Vamos cabrón, acelera si tienes huevos,vamos! » Como si aquello fuera un Miura coño,se había ensañado completamente con el conductor, estaba fuera de sí, el otro que no sabía ni que cojones le decían ni en que país estaba,venga a insultarnos, a mentarnos a las madres,aceleraba con la cuarta puesta echando humo como si hubieran elegido a un nuevo Papa (otra vez el humo y el Papa rediez), intentaba atropellarnos  y nosotros con ese rulo de periódico en la mano y la pañoleta de los san fermines.

Cuando ya estuvimos instalados cómodamente en el Custom le imagecomentamos a Paquito la posibilidad de grabar nuestro primer larga duración pero necesitábamos un productor.

Habíamos contactado previamente con La Monja, un guitarrista que empezaba a ponerse de moda en el mundo de la producción,pero no congeniamos muy bien con él, tenía un extraño carácter, aunque hay que decir para ser honestos que posteriormente ha triunfado con grupos como Filo y los Filomátics.

Se quedó allí sentado mirándonos en el salón de nuestra casa y no hablaba,era como el Loco de la Colina haciendo una entrevista, nosotros intentábamos ser amables, pero nada, La Monja allí sentado sin mediar palabra durante cuarenta minutos, a mi particularmente aquello me pareció una puta eternidad,siempre me han dejado muy  flipado esta peculiar especie de músicos  cuyo mundo interior es desorbitado pero que por fuera parecen maniquís, están como en pause todo el rato con su tristeza y su melancolía, un auténtico coñazo para la hora del café o la sobremesa de cualquier familia…

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Escuchando Big Yellow Taxi de Counting Crows

 

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